El tecnofascismo no ha muerto: la ola azul solo marca el final del principio
Pull the Plug on Technofascism Before It Reboots

Tras la victoria electoral que rechazó la oligarquía tecnológica, el movimiento prodemocrático debe centrarse en la rendición de cuentas, la reforma y la renovación. El artículo detalla cómo investigar los abusos de la administración Trump y sus aliados tecnológicos —como el uso de modelos de lenguaje para recortar gasto público o la violación de la Privacy Act por parte de Palantir— y aboga por desmantelar las fuentes de poder de la industria: riqueza extrema, concentración de mercado y control de los medios.
El movimiento prodemocrático ha sacado sangre, pero el tecnofascismo sigue vivo. Así es como hay que enterrarlo.