Por qué los lenguajes de programación mueren: la respuesta no es técnica, es humana
Because It's Not Fun Enough: why languages fail
Andrew Oram analiza en dos partes por qué los lenguajes de programación triunfan o fracasan, y Simon Peyton Jones lo resume: la adopción depende poco de los méritos técnicos. Este artículo propone que un lenguaje debe servir a la vez como vocación, arte y trabajo; si falla en alguno, muere en cuanto aparece una alternativa. JavaScript sobrevive pese a su arte deficiente; COBOL y Ada se mantienen por inercia o mandato; C++ y Rust prosperan porque su dificultad es como la del violín: exigente pero gratificante. La clave no es la dificultad, sino el retorno.
Un lenguaje que hace la vida difícil no sobrevivirá más allá del momento en que pueda ser reemplazado.