Me negué a entrenar a la IA que podría reemplazarme
I refused to train the AI that could replace me

Tras completar un doctorado sobre IA en la agricultura sudafricana, una reclutadora le ofreció a la autora un puesto para entrenar un sistema de IA que diseñaría evaluaciones, enseñaría a estudiantes y calificaría ensayos. El salario era tentador (600 rand por hora, muy por encima del mínimo), pero el trabajo implicaba transferir su juicio profesional a una máquina. La autora reflexiona sobre las implicaciones éticas y económicas de que los profesionales africanos altamente cualificados entrenen a sus futuros reemplazos, en un continente con alto desempleo juvenil y baja adopción de IA.
¿Qué significa para nosotros entregar a una máquina el juicio que define nuestro carácter y nuestras profesiones?