Einstein y Szilard inventaron un frigorífico sin piezas móviles para evitar muertes por gas tóxico
The Einstein-Szilard Refrigerator

En los años 20, los frigoríficos domésticos eran peligrosos: los compresores mecánicos fallaban y los gases refrigerantes tóxicos podían matar a familias enteras mientras dormían. En 1926, Albert Einstein y su colega Leo Szilard, físicos en la Universidad de Berlín, diseñaron una bomba electromagnética sin piezas móviles que eliminaba el riesgo de fugas. Patentada en 1930, la invención nunca se comercializó: la Gran Depresión acabó con la financiación y el ascenso nazi puso en peligro sus vidas. Décadas después, cuando se descubrió el daño ambiental de los CFC, un grupo de la Universidad de Oldenburg construyó un modelo funcional en 2005.
Einstein y Szilard eliminaron el riesgo de fugas deshaciéndose de la bomba mecánica.