¿Deben tratarse los laboratorios de IA como dueños de animales peligrosos?
Should AI labs be treated like the owners of dangerous animals?

The Economist plantea una analogía provocadora: los laboratorios de IA deberían ser regulados como quienes poseen animales peligrosos. El artículo, titulado 'Going off the reservation', advierte que los sistemas autónomos de hacking ya están aquí y los gobiernos no están preparados. Con un tono irónico, sugiere que perder el control de una IA puede ser una desgracia, pero perder varias indica un problema sistémico. La pieza analiza los riesgos crecientes y la necesidad de una supervisión más estricta.
Perder el control de una inteligencia artificial puede considerarse una desgracia; perder dos parece descuido; perder cuatro, y la gente podría empezar a preguntarse si el problema reside en la propia IA.