Protopia: el futuro que debemos elegir, ni utopía ni distopía

Kevin Kelly explica por qué la utopía es imposible e indeseable, y la distopía es fácil de imaginar pero no es un objetivo. Propone la protopia: una mejora lenta y constante del 1% anual que, compuesta a lo largo del tiempo, ha construido la civilización. En lugar de buscar un futuro perfecto, debemos aspirar a un futuro ligeramente mejor que el presente, aceptando que cada solución genera nuevos problemas. La protopia es un proceso, no un destino, y requiere una visión a largo plazo para apreciar el progreso real.
La protopia se basa en hechos: el hecho de los problemas reales y los hechos del progreso real.