La evidencia observacional supera a los RCT más de lo que se cree
In Praise of Observational Evidence

En 1710, John Arbuthnot usó datos de nacimientos en Londres para 'probar' la existencia de Dios, y Laplace analizó los mismos datos para estimar la probabilidad de nacimientos masculinos. Estos ejemplos históricos muestran cómo la evidencia observacional puede ser eficiente y poderosa, incluso frente a los ensayos controlados aleatorizados (RCT), considerados el estándar de oro. El artículo explora la historia de los RCT, sus ventajas y limitaciones, y argumenta que, en muchos casos, la evidencia observacional es más práctica y puede detectar efectos que los RCT no pueden, como diferencias del 0.3% en muestras de millones.
Una ventaja menos apreciada es que el RCT es una herramienta de comunicación: al reducir las vastas posibilidades de recopilación y análisis de datos, presenta una forma canónica de realizar un experimento y escribir los resultados.